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haujavi

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Pues por si no se nota una de mis grandes aficiones es escribir. Otra es el mundo de los puzzles. Y otra es rellenar perfiles.

Nadie es perfecto

Escribir es mi defecto favorito
July 23

¡Que vienen!

- ¡Que vienen!
- Vale, corta la cuerda. Pega ahí eso, rápido.
- Bien, ya está, larguemonos.

Salieron de la sala corriendo para refugiarse detrás de la esquina. Esperaban a que llegasen sus víctimas. Agazapados escucharon atentamente los ruidos que vinieron a continuación. El picaporte giró lentamente. Los pasos de dos personas atravesaron la puerta. Dos segundos después el estallido. Había salido todo bien pero salieron corriendo por si existía cualquier tipo de peligro. Efectivamente así fue, escucharon los pasos acelerados que venían justo detrás. Cada vez más cerca.

Les dieron el alto pero no pararon de correr. Cuando casi les alcanzaban se escabulleron por una esquina de una valla y pudieron escapar de su perseguidor. Pero no llegaron mucho más lejos. Acabaron justo delante de una de las víctimas, que les esperaba cubierta de líquido rojo y con los ojos enfurecidos.

Rápidamente llegó por detrás la otra víctima cubierta de rojo. No tenían escapatoria. No pudieron evitar llorar ante el destino cruel que les esperaba.

- Os vais a quedar todo un mes sin postre y nada de ver la tele. Ya que os gusta jugar a ser soldaditos vais a descubrir lo que es estar prisioneros en casa.

June 24

Un rato o mejor dos

- Así que en las camisas de algodón se notan menos las manchas de sudor. Todo un descubrimiento.
- Ya ves, la tecnología aumenta que es una barbaridad.

Salieron de la sala de reuniones aunque nadie diría que la reunión había sido importante.

- ¿Vamos a tomar un café y descansamos un rato?
- Un rato o mejor dos.
- ¿Nunca te has planteado regalar tu sentido del humor?
- Pues mira, a veces sí me lo he llegado a plantear como labor humanitaria.
- Hazle un bien a la humanidad y deshazte de él.

Salieron por la puerta entre bromas. La semana siguiente volvieron a coincidir en la calle. El gracioso conducía un deportivo muy llamativo.

- No me digas más, en vez de regalar tu humor lo has cambiado por mal gusto.
- No, creo que me lo dejé olvidado en alguna parte y veo que lo has recogido tú.
- Touché, pero lo del mal gusto no te lo quita nadie aunque puedas pagar para que te digan lo contrario.
- La cuestión es tener gusto aunque sea malo.

Revolucionó su coche y salió derrapando. El siguiente encuentro fue más solemne, en un funeral de un compañero de trabajo común, a la salida de la iglesia.

- Una pena lo de nuestro compañero. ¿Sabes como ocurrió?
- Creo que fue muerte súbita.
- ¿Le contaste un chiste subido en tu deportivo?
- No, escuchó uno de tus comentarios y decidió que era mejor no seguir viviendo.
- Nunca vas a cambiar.
- Ni tú, lo que nos ibamos a aburrir si lo hicieramos...

A oscuras

Gert iba palpando todo poco a poco, con cuidado. Tenía los ojos totalmente abiertos para intentar captar cualquier resquicio de luz. Por desgracia era inútil. Parece que las luces de emergencia no habían funcionado como debían. Estaba nervioso, no le gustaba la situación. Si estuviera en su casa sería distinto pero aquí no conocía nada. Además estaba solo. La explosión le pilló desprevenido. Comenzó a gatear como un bebé. No escuchaba ningún ruido, ninguna voz, nada. Eso le fue provocando cada vez más ansiedad. Emitió un sonido que él creyó ser un "¿hay alguien ahí?" Nadie respondió. Nadie debía responder porque ya estaba solo antes del apagón provocado.

No le daba miedo la oscuridad pero de pronto se volvió loco por encontrar cualquier tipo de luz, sea de linterna, cerillas o el reflejo de la luz de la luna llena que presidía aquella noche en un cielo muy lejano de aquel sótano. Comenzó a gatear más deprisa, con menos cuidado. Se clavo los cristales de algún vidrio rotó por la onda expansiva. Se tuvo que poner de pie. Se quitó los cristales como pudo y se vendó con un trozo de camisa que él mismo se arrancó. Continuó andando pegado a las paredes. Era algo más propio de un incendio pero quien sabe si también había incendio en las plantas superiores. Avanzaba por el pasillo, en cuyo final se encontraban las escaleras, su salida más próxima.

Conforme se acercaba observó que una luz tenue se hacía cada vez más presente. Provenía del piso de abajo. Era curioso por naturaleza y pese a que lo más lógico hubiese sido subir para salir a la superficie él bajó las escaleras lentamente, paso a paso. Cada vez tenía más frío, algo poco normal en los sótanos de ese edificio. Ya casi podía ver todo el contorno de las escaleras gracias a una luz azul que se filtraba por debajo de la puerta a la que daba la escalera. Se detuvo al instante. El miedo no le dejaba dar un paso más, toda la escena parecía sacada de un libro de terror. El frío ya le hacía tiritar. Un pequeño halo de humo frío pasaba por las rendijas del picaporte de la puerta. Gert se acercó a mirar por esa ranura, temblando por el frío y por el miedo. No se veía nada al otro lado. Solo el mismo color azul y más humo del mismo que emanan los hielos. Un ruido al otro lado de la puerta paralizó su corazón. Había visto moverse algo al fondo de la habitación.

Se dio la vuelta y corrió escaleras arriba sin parar, sin mirar atrás, a toda velocidad. El corazón se le salía por la boca. En su cabeza seguían sonando esos ruidos de detrás de la puerta. Subió un par de pisos más hasta la planta principal. Allí tampoco había luz. Ya no recordaba ni donde estaba la salida. Se golpeó contra varios muebles del pasillo central y siguió a trompicones abriendo puertas. Tropezó con Una mesilla baja de sala de espera y se golpeó la cabeza con el suelo. El golpe casi le dejó inconsciente tendido en el suelo. Durante un segundo se hizo el silencio pero escuchó de nuevo el sonido de pasos detrás suyo, ya bastante cerca. Así que se levantó como pudo y continuó corriendo con todas sus fuerzas. Ya le quedaba poco para la salida, sabía que el edificio ya no podía continuar durante mucho más aunque el pasillo se le hacía eterno. Giró un par de veces más y en uno de esos giros sintió algo parecido a una mano en su hombro. No pudo evitar darse la vuelta.

Para su horror la habitación se había vuelto totalmente luminosa. Eso le permitió ver a quien pertenecía ese brazo. Su grito de pavor llenó todo el edificio. Los temblores se intensificaron hasta tal punto en que cayó al suelo víctima de la debilidad. Había perdido el control de su cuerpo y de su mente. La mano que antes había hecho parar su escapada hizo que levantara la cabeza y mirase directamente a lo que había intentado evitar. Sus temblores cesaron. No gritó más. La oscuridad ya se convirtió en eterna para él.

June 22

Risas de un melancólico

El calor no deja respirar. Este maldito infierno de cemento y alquitrán no deja escapar ni una mota de calor. La contaminación acumulada durante años hace de olla express, haciendo bullir mi sangre. Pasear a las 12 de la noche buscando una brizna de viento fresco es buscar una utopía. La brisa del mar no llega 500 kilómetros tierra adentro.

Quizás mi visión está condicionada por el calor que derrite mis neuronas. Quizás ayer escuché un no por equivocación. No, a ella no le afecta el calor. Pero eso fue ayer, pasado que no mueve ya molino por lo que el viento me lo tengo que dar yo.

El presente me trae una carta sin remitente, un "ya es tarde". En esta escalada ya no veo donde agarrarme. Me estoy agarrando ya solo con las uñas y me las quieren cortar. Y si caigo en el trabajo sin duda las hienas estarán esperando abajo en el valle, antes de la puerta de salida.

Pero no todo está perdido, todavía me tengo a mi mismo, es lo que me hace sonreír.

May 03

Algas

Las algas, esas grandes desconocidas. ¿Saben que yo las odiaba de pequeño porque nadar entre ellas en un engorro? Sí, como cambian las cosas, ahora es uno de mis platos preferidos. Pero bueno, las algas tampoco es que sean muy interesantes, aunque me traen un recuerdo muy especial. Sí, se lo voy a contar, si quieren pueden escuchar y si no pues ya están tardando en dejar de leer.

Resulta que un día me dio por ir a la playa un día nublado. Cada uno tiene sus rarezas y yo soy de los que van con el perro a pasear a la orilla del mar como si fuera la viva imagen de un anuncio de colonia o una película romaticodramática. Pero esto tiene muy poco de romántico aunque un poco de drama ya tiene. Por si no lo saben en esta playa recogen de vez en cuando las algas, supongo que para surtir mi menú del día de vez en cuando.

Ese día era uno de esos en los que una furgoneta contenía unos cuantos kilos de algas. Como ya era tarde no quedaba en la playa ni una sola persona, ni siquiera los que habían recogido todas esas algas. ¿Quién iba a robar una tonelada de algas? ¿Acaso iba a haber alguien tan loco? Pues sí, un servidor, que no es que intentase llevarme el record guinness de coleccionismo de algas, simplemente vi un montón de comida gratis durante un montón de tiempo y debo confesar que mi economía no era precisamente boyante. Así que cogí mi furgoneta y me dediqué a volcar mi tesoro en ella.

Mi perro me miraba entre patidifuso e indiferente. Desde el punto de vista de un perro esa acción tiene que ser de lo más rara. Pero claro, también va oliendo los traseros de los demás perros y yo no le digo nada, igual que el no lanzó el más mínimo ladrido, es lo justo. Cuando acabé mi tarea me subí al coche y listo, a casita, más feliz que una perdiz. Al día siguiente ya sabía lo que me iba a hacer para comer, sopa de algas. Pero cual fue mi sorpresa cuando al coger las algas para comenzar a preparar la sopa me encontré con unas bolsitas en las que no reparé el día anterior.

Esas bolsitas tenías algo blanquecino en su interior. Sí, efectivamente, no era azúcar, seguro que habéis adivinado lo que era. Vale, yo en su día fui tonto y creía que era sal para aderezar las algas y así se ahorraban un viaje al supermercado, por eso abrí una bolsita y lo eché a la cazuela con las algas. Sobra decir que después de comer me sentí más feliz que nunca. La verdad es que es lo único que recuerdo de esa tarde. Cuando volví a mi estado normal de consciencia(lo cual tampoco requiere mucha lucidez) vi que mi perro también estaba bajo los efectos de los polvos blancos.

Andaba dando vueltas para coger su cola. No, no es lo que os imagináis, él lo estaba intentando por arriba, levantando las patas de atrás y girando el cuello hacia arriba. Seguro que lo podría vender al circo más cercano, pero si tienen que drogarlo cada vez que actuase les iba a costar caro. Vale, reconduzco el relato, estábamos mi perro y yo en mi casa después de habernos colocado con droga escondida entre algas. La situación más normal del mundo en un fin de semana. Pero yo como siempre he sido muy despreocupado tampoco le dí mayor importancia. Nadie sabía que la tenía y además vivía solo con mi perro.

Dejé la droga acumulada en un rincón bien escondido de mi habitación y las algas en la despensa y todo arreglado. Como podéis suponer no acaba aquí la historia, si no para que iba a contarla. Resulta que a los narcotraficantes que habían dejado la coca en la playa para que la recogiesen al día siguiente otros correos no les hizo mucha gracia el tema. Digo parece porque al día siguiente volví a aparecer por la playa y la furgoneta seguía allí. Como la curiosidad es uno de los muchos defectos que tengo me volví a acercar. No había nada, solo una nota. "TE VAMOS A MATAR SI NO NOS DEVUELVES LA DROGA".

Claro y directo, sin faltas de ortografía, para que después digan que los traficantes han echado su vida a perder. El que lo escribió dominaba el estilo directo. Y lo sé porque después al girarme recibí un directo del insigne autor de esas palabras. Que bien me vendrían las drogas para el dolor... Si me desvío un poco del tema es que rememorar las palizas que me pegan me hace revivir el dolor que conllevan. Cuando el amable caballero del puño americano se cansó me ató y me metió en su furgoneta, más habitable que la mía y bastante más limpia aunque menos acogedora y sin Elvis en el cristal.

¿Un tío de estos debería llevar un Pocholo en el cristal? ¿Y en vez de un "bebe a bordo" un "droga a bordo"? No, supongo que no pero esas cosas pensaba yo, quizás por el edema cerebral que me había provocado. Evidentemente me había preguntado donde estaba la droga y yo amablemente le había vomitado la respuesta después de vomitar la comida. Así que tenía taxista gratis hasta mi casa. Era agradable no tener que conducir. Agradable si no hacía mucho caso a los huesos rotos y mis escupitajos de sangre. Una vez llegado a casa le mostré inocentemente donde estaba la droga.

Mira que a mi me encantan las películas pero no me acordé que después de eso suele venir un tiro en la cabeza para que no hablase de eso con nadie más. Pues sí, a veces las películas tienen razón y después de recoger toda la droga(me dejó las algas, todo un detalle) me dijo que me tenía que matar para que no hablase. Aquí es donde podéis suponer que es un relato personal amañado y que yo, el que os hablo estoy muerto. Pero claro, eso es que sois unos listillos, yo cuando leo algo no me quiero adelantar a nada porque eso es más divertido.

Creo que eso es precisamente lo que estaba discutiendo internamente conmigo antes de que me disparara el narcotraficante. Siempre he sido raro, en vez de pasarme toda mi vida por delante o acordarme de mis seres queridos yo andaba haciendo disquisiciones sobre como narrar esta historia, a los muertos o a los vivos. Es una suerte que en ese momento llamasen a mi puerta. Con la pistola en mi espalda fui a ver quien llamaba a la puerta. Mi compañero miró por la mirilla y salió disparado por la puerta de atrás.

Era la policía. Me venían a detener por abandono de animales, por dejar mi coche abandonado encima de una señal de helicóptero y por robar algas. Y me llevaron al calabozo. Adivinen lo que tenían en el calabozo de cenar. Sí, por supuesto, sopa de algas.

January 06

Submarino naranja

Andaba por el muelle con su traje de la marina, increíblemente liso y limpio para los días que llevaban ya lejos de casa. Con paso firme recorría los últimos metros antes de volver a su submarino. Sus compañeros le miraban divertidos. La razón se hallaba en su mano, que llevaba un gran submarino naranja. Los comentarios le flanqueaban entre risas.
 
- ¿No me digas que piensas ya en abandonarnos y enrolarte en ese submarino?
- ¿No vendían supositorios menos llamativos?
- Seguro que ahora sí que puedes decir que tienes el submarino en tus manos.
 
Pasó de los comentarios devolviéndoles una sonrisa enorme y comentarios jocosos.
 
- No, no os abandono, os he traído un regalo para que sepáis lo que es un submarino.
- Lo siento, pero no es un supositorio, me dijeron que los de ese tamaño ya los habías comprado todos tú.
- Es para mi hijo de 4 años, que sabría llevar un submarino mejor que tú.
 
Tras entrar al submarino llegó rápidamente a su taquilla, un minúsculo agujero en el que no se podían tener muchas cosas, pero en el que cabía de sobra el submarino de juguete. Volvió a su puesto en el submarino, en la sala de máquinas. Iban a partir ese mismo día y tenía que comprobar el estado de la maquinaria tras tres días en el muelle. Los tiempos de paz no son emocionantes pero nunca se sabe cuando puede ocurrir algo. De hecho su capitán le había comentado que estuviese alerta porque le habían llegado informaciones de que podía haber problemas en los próximos días. Por suerte era amigo del capitán y se había ganado su confianza con un trabajo constante y gran diligencia.
 
Esa misma noche zarparon mar adentro. Todo seguía su curso normal. El submarino estaba en perfecto estado y el radar no detectaba nada fuera de lo común. Así continuaron hasta el mediodía en el que la alarma despertó a los dormidos y puso en alerta a los despiertos. Un barco no identificado rondaba los alrededores de un islote desierto. Después de un par de intentos de comunicarse con ellos sin lograr respuesta el capitán ordenó sumergirse a profundidad de combate, poner los motores a toda potencia y hacer una pasada de reconocimiento. Habían detectado una gran cantidad de armas a bordo, parecía un buque de guerra antiguo reconstruido. Algún modelo irreconocible por los cambios que habían hecho pero de estilo americano.
 
Sin previo aviso en el radar apareció un objeto acercándose deprisa hacia el submarino. El barco había comenzado las hostilidades. Falló por poco. El capitán ordenó cargar los torpedos y disparar el número uno. Desde armamento le dijeron que ocurría algo extraño, la escotilla del torpedo número uno había sido abierta con anterioridad. El capitán revisó el radar y pudo observar un ligero rastro de calor ascendiendo cerca de la sala de torpedos. Cuando avisó a la sala de máquinas para acelerar la marcha y escapar de otra ráfaga de proyectiles no respondió nadie.
 
En unos pocos segundos el fuego y el humo llenó el submarino. Era imposible que hubiera sido un torpedo, lo hubieran visto en el radar. Los tripulantes intentaron apagar el fuego. Llegaron a la zona donde se había producido y abierto varias vías de agua. Múltiples restos de chapa quedaban desperdigados y humeantes por la sala. Al subir el nivel del agua también vieron unos trozos de plástico naranja flotando, ahora ya nadie se reía del submarino de juguete.

January 05

Palíndromo o no

No, desde luego la malicia no es maldad.
 
Malicioso es el que maquina sabiendo que va a hacer algo que no es malo.
 
Si alguien actúa con malicia ya excluye que actúe con maldad.
 
Maldad podríamos llamar al origen de un acto mientras que la malicia es un medio.
 
Desde luego la malicia no es maldad y la maldad es malicia, desde luego.
 
El medio para lograr la maldad es la malicia.
 
A alguien que obra con maldad la malicia se le presupone.
 
Malo es el que trama cualquier cosa maligna con medios maliciosos.
 
La maldad es malicia, desde luego.
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